Aprendé a emprender: claves para empezar con tu negocio

Empezar algo nuevo puede dar un poco de miedo, pero la satisfacción que genera hacer lo que te gusta y por tu cuenta es siempre una gran recompensa. Como sabemos que dar el primer paso es complicado, ¡queremos ayudarte a que te animes! Enfocándote en tu objetivo, poniendo ganas y sabiendo resolver situaciones, tenés todas las chances de que tu proyecto sea un éxito. Para saber cómo encarar este camino, te dejamos algunas claves que seguramente te ordenen las ideas y que, esperamos, te convenzan de que lo mejor que podés hacer es probar.

La idea
Muchas veces, quienes quieren emprender, no se animan a hacerlo pensando en que si no consiguen una idea brillante, el negocio no funcionará. La realidad es que la idea se va a ir construyendo en el proceso, se va a ir adaptando a las circunstancias, a las necesidades que se observen del potencial público y también a la injerencia de los socios que vayas encontrando. Con lo cual, para empezar, necesitás tener una buena idea aunque no sea la mejor. ¿Cómo saber si es una buena idea? Si satisface una necesidad de los consumidores, si podés agregarle algo nuevo a un producto que ya existe o si directamente es algo totalmente innovador. Como sea, es importante que este proyecto esté relacionado con lo que te apasiona, ¡que disfrutes de hacerlo! Solo así vas a poder ponerle toda la pila que se necesita para arrancar de cero con un negocio.

Definí tu negocio
Ahora que ya tenés tu idea, es hora de probar si es posible que eso se transforme en un negocio rentable. Para eso, es importante que te rodees de gente que pueda responder tus preguntas sobre el sector en el que te querés meter. Creá relaciones de confianza dentro de ese medio y comentá cuáles son tus intenciones para que te digan sus opiniones. Si vos no estás tan empapado en el tema, una buena alternativa es asociarte a alguien que sepa mucho y que tenga experiencia. Conocer bien el ambiente en dónde vas a invertir tu tiempo y tu plata es fundamental.
Pero, para poder presentar tu idea, primero tenés que definirla. Hay ciertas preguntas que tenes que responderte: ¿Qué estoy vendiendo? ¿Qué es lo nuevo que estoy ofreciendo? ¿Cómo pienso venderlo? ¿A quién voy a venderle? ¿Quiénes serían mi competencia?
También es importante que puedas definir tu público objetivo. En este sentido, hay que tener en cuenta variables como edad, nivel socioeconómico, género, dónde vive, etc. Una vez que tengas segmentado el grupo al que te dirigís, lo mejor es estudiarlo. Analizar los hábitos de consumo de tus potenciales clientes es una gran herramienta para poder adaptar tu producto a sus gustos.
En síntesis, desmenuzá tu proyecto, ponelo en palabras así lo hacés más concreto. En este proceso, seguramente descartes algunas cosas y descubras otras nuevas sobre tu idea.

Elaborá un plan de negocios
Para saber si tu emprendimiento es viable, es necesario que pienses en cómo vas a desarrollarlo. Para esto, tenés que generar un plan de negocios que te va a servir como guía a la hora de concretar tu proyecto y, además, será tu aliado para encontrar financiación. Solo sabiendo que un negocio tiene potencial habrá gente dispuesta a poner plata en él.  
En el plan, tenés que dejar bien definido tu producto, cuál sería el proceso de elaboración, qué elementos físicos se necesitan para llevarlo a cabo, cuántas personas deberían trabajar en él, cuánta plata necesitarías y cuál es la proyección económica de tu negocio.
Te recomendamos que lo hagas bien sencillo y claro para que no sea tedioso de leer para los posibles inversores. También es importante que te muestres abierto y flexible ante los pedidos de quienes pueden transformarse en tus socios. Obviamente vos tenés bien claro lo que querés hacer, pero muchas veces tenemos que hacer algunas pequeñas concesiones para poder conseguir inversiones.

Construí un buen equipo de trabajo
Una vez que tenés la plata para empezar con tu emprendimiento, te toca definir cuál es el perfil de personas que vas a necesitar para que te acompañen en el día a día. Es fundamental que encuentres gente que, además de cumplir con los requisitos profesionales que necesitás, sea positiva, traiga nuevas ideas y que haga suyo el proyecto. El compromiso de todos los miembros del equipo es lo que hará la diferencia entre un negocio que supera una crisis y el que no.
Buscá que cada uno tenga algo especial que aportar al grupo, que sean complementarios y que se sientan cómodos. Fomentá la valoración de las habilidades personales y evitá la competencia, que solo genera un mal clima laboral.

¡Ya estás listo!
Antes que nada, hablá con un amigo abogado que te asesore en lo que respecta a patentes y constitución de la sociedad  para poder llevar a cabo tu negocio.
Ya resuelto lo legal y todos los temas particulares, como el alquiler de un local o el desarrollo de una plataforma web, estás listo para lanzarte.
Pasar del plan de negocios, de la idea en papeles, a la realidad. Acá se pone a prueba tu capacidad de solucionar problemas, de manejar gente, de superar crisis y de afrontar desafíos. Hacete periódicamente una autoevaluación sobre tu rendimiento para ser consciente de cómo estás resolviendo las distintas situaciones y si es necesario que trabajes en descubrir nuevas formas de afrontarlas. También es bueno que le preguntes a tu equipo qué piensa sobre tu labor, sobre cómo ve a la empresa y si hay algo que se pueda mejorar en todo el proceso.
Es importante que conozcas cada vez más sobre tu negocio, sobre qué se puede hacer para mejorarlo y sobre qué hace la competencia. Investigá, capacitate y rodeate de gente que pueda ayudarte a pensar en nuevas estrategias de crecimiento para aplicarlas en el futuro.  

Date a conocer
Es genial tener un negocio hecho desde cero por vos, pero más genial es si lo conoce todo el mundo. Pensá en una estrategia de comunicación de tu marca: ¿Qué es lo que querés decir de ella? ¿En qué medio lo vas a hacer? ¿A qué querés asociar tu producto?  
Poniendo en juego la investigación que hiciste sobre tu público objetivo, buscá la mejor manera de llegar a él. Creá perfiles en las redes sociales, desarrollá una buena página web e invertí en publicidad on line. Si te da el presupuesto y crees que la publicidad en medios tradicionales te puede servir, invertí en eso también.
Hablá el lenguaje de tu potencial cliente, interpelalo, probá diferentes maneras de llamar su atención.

Para llevar a cabo cualquier proyecto, lo fundamental son las ganas que le ponés. Si ordenás tus ideas, confías en lo que proponés y armás un buen equipo de trabajo, te aseguramos que el camino hacia tu propio negocio ya está allanado. ¡Esperamos haberte animado para que des el primer paso!

 

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