6 consejos para exponer y ganarte a tu público

exponer ante público

Un buen líder tiene que tener varias cualidades que pueden ser innatas o pueden ser adquiridas gracias al esfuerzo y al trabajo. Una de las habilidades más importantes que debe tener es la de poder hablar con seguridad sobre su proyecto tanto ante su equipo de trabajo, como frente a posibles inversores o clientes. Saber comunicar ideas es fundamental para generar confianza y convencer a quien te escucha.  Te dejamos algunos consejos para que te prepares para una exposición exitosa!

 

¿De qué vas a hablar?

Lo primero y principal, aunque resulte un poco obvio, es que conozcas en profundidad sobre lo que vas a hablar. Para poder convencer necesitás transmitir seguridad y esto solo ocurre si tenés más certezas que dudas sobre lo que vas a comunicar. Conocer el tema va a permitir que, ante una pregunta inesperada, sepas responder algo concreto.

En este sentido, una buena estrategia es que pienses qué preguntas pueden hacerte y que prepares algunas respuestas posibles. Eso va a permitir que no tengas dudas y generes un  discurso sólido.

 

Prepará la exposición

Aunque pueda parecer un poco ridículo, una buena técnica para sacarte los nervios y para armarte como orador consolidado, es pararte enfrente de un espejo y repasar todo el speach. Observá tus movimientos y tratá de corregir lo que te parezca que transmita inseguridad. Por ejemplo, si te movés demasiado, si jugás con tus manos, si mirás para abajo, si estás muy encorvado.

Concentrate en construirte como un orador consistente. El cuerpo habla por sí solo, con lo cual, practicá gestos firmes, mantené la mirada en alto y sonreí cuando puedas. Si tenés esto muy entrenado, a la hora de la exposición te va a resultar natural esta postura y darás una imagen de espontaneidad, imprescindible para generar fidelización de tu público.

 

Organizate bien

Para no perder el hilo en tu exposición, es importante que la tengas muy bien diagramada. Podés tener un powerpoint, un prezi, imágenes o videos que te ayuden a no perderte y que, además, generen más interés en tu auditorio. Recomendación: no leas lo que ya dice en la presentación de powerpoint, que el material sea un complemento a lo que tenés para decir. En este sentido, no pongas mucho texto en las diapositivas. Es mejor que pongas algunos cuadros, imágenes o gráficos y que los expliques con tus propias palabras.

Una buena forma para guiarte es haciendo mapas conceptuales. Hay una programa que se llama Cmap Tools , en donde podés hacerlos en la web, incorporando links y archivos adjuntos.

Otra herramienta interesante para tus presentaciones es Projeqt, que tiene una muy buena integración con las redes sociales, pudiendo ver el tiempo real actualizaciones de twitter, facebook o videos de youtube. También podés usar Knovio, que que permite agregar audios y videos a tus presentaciones, permitiendo compartirlas a través de redes sociales o mail.

Para que vayas más tranquilo, podés tener un plan B, ante cualquier contingencia que surja. Por ejemplo, puede pasar que no tengas internet al momento de hacer la presentación, por lo tanto, llevate un pendrive donde tengas todo guardado. También podés preparar una respuesta genérica ante preguntas que no sepas responder, para no ponerte nervioso si eso ocurre.

 

Aprendé de otros

Hay muchas charlas disponibles en internet que pueden servirte de inspiración. Las más conocidas son las TED, en donde vas a encontrar ejemplos de grandes oradores haciendo que sus historias sean más extraordinarias de lo que en verdad son. Podés copiar algunas técnicas que te parezcan copadas, aunque siempre lo mejor es ser uno mismo. Como decíamos antes, si bien tenés que tener todo lo más armado posible, es importante que transmitas una sensación de espontaneidad, con lo cual, si aportás a  tu discurso armado un poco de tu personalidad y de tu chispa, vas a generar que quien te escuche, sienta más empatía por lo que decís. ¡Te dejamos una lista que armamos con algunas charlas TED que pueden serte muy útiles! 

 

Sé breve y conciso

El tiempo que vas a poder mantener la atención de tu público es aproximadamente entre 12 y 15 minutos. Si tu exposición es más larga, es posible que empiecen a distraerse y dejen de interesarse por lo que decís. Por eso es fundamental que no te vayas por las ramas, que hables concretamente de lo que querés comunicar y que lo hagas de una forma dinámica, que evites un tono monocorde y que hagas las pausas necesarias para no abrumar a tu auditorio con mucha información. Podés hacer que sea interactivo, haciendo alguna pregunta para que contesten y, a partir de eso, largar con un tema que querés tocar.

 

Conocé a quién le estás hablando

No es lo mismo dirigirte a tus empleados que a posibles clientes o inversores. Cada uno tiene particularidades y tenés que ser consciente de ellas. Por eso, tu discurso tiene que estar pensado para interpelar de la manera más efectiva posible a tu público, tanto en el contenido como en la forma en la que te vas a dirigir a ellos. Podés apelar a sentimientos, a resultados de trabajos previos o a estadísticas, según el interés de cada audiencia.

Lo mismo en cuanto al tono. Para hablar con los empleados puede ser un discurso más cercano, con lenguaje coloquial, apelando al buen clima laboral. Para hablar con posibles financistas, un lenguaje más formal, con datos duros y expectativas del negocio.

Ser consistente en tu discurso es fundamental para generar confianza en la audiencia que te está escuchando. Organizándote bien, teniendo en cuenta a quién le estás hablando y qué es lo que querés comunicar, es muy posible que logres tu cometido. ¡Poné en práctica estos consejos y convertite en un gran orador!

 

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