Armar un buen equipo de trabajo, la clave del éxito.

Cuando estás desarrollando tu propio proyecto te das cuenta de la importancia de la gente que te rodea. No solo porque es necesario trabajar con gente que complemente tus habilidades, sino que cuando son muchos tirando para un mismo lado, es más fácil llegar a destino. El esfuerzo conjunto estimula las potencialidades de cada miembro y la fusión de todas las aptitudes permite sobrepasar obstáculos y romper límites. Te acercamos algunos tips para que tengas en cuenta al momento de armar y afianzar tu equipo de trabajo.

Armar el equipo
La parte más obvia pero, quizás, la más difícil es la de la selección de las personas con las que vas a trabajar. Siempre es importante contar con gente que esté preparada para las tareas que tienen que realizar y que cuenten con experiencia, pero en realidad lo que hace la diferencia es el compromiso que tengan con el proyecto. Alguien que está realmente metido y está dispuesto a hacer todo lo posible para alcanzar el éxito del negocio, puede aprender todo lo que no sabe hacer. En cambio, es complicado que quien no tiene interés ponga lo mejor de sí para hacer que las cosas funcionen.
Por otro lado, es vital que haya distintos perfiles dentro del equipo. Solo en la interacción de gente con habilidades e intereses diversos pueden surgir buenas ideas que sean innovadoras y que cubran necesidades de distintos tipos. Importantísimo: antes de empezar a trabajar con alguien, mostrale una situación hipotética en la que haya que resolver un problema y evaluá si tiene la predisposición para trabajar con otros.

Promové el diálogo
Lo mejor de trabajar en equipo es que cada uno de sus miembros pueda hacer sus aportes, desde el lugar que ocupa y la formación con la que cuenta. Una comunicación dinámica en la que todos se sientan libres de expresar sus ideas hace que el funcionamiento de una empresa se enriquezca. Por eso, organizá reuniones semanales con todo el equipo y pediles un feedback de las cosas que se vienen haciendo, preguntales si tienen algo para decir, algo nuevo para aportar. Presentales los problemas y busquen soluciones en conjunto. Las decisiones las va a toma quien tenga la responsabilidad de hacerlo, pero hacer partícipe al equipo escuchando sus sugerencias, no solo genera que haya nuevas ideas a las que no hubieras llegado sin su contribución, sino que también, todos van a sentirse valorados, útiles y motivados a seguir pensando formas de mejorar el proyecto.

Confiá en ellos y en su criterio
Una vez que todos saben cuál es su tarea y cuáles son los límites de la misma, es importante que le des libertad de acción. Solo generándoles confianza en su propio trabajo y decisiones, podés generar un mayor interés y compromiso. Mantenete informado sobre lo que hace cada uno y si crees que algo tiene que ser modificado, intentá no imponer tu criterio. Establece una comunicación lo más simétrica posible en donde escuches lo que propone y puedan llegar a una solución lo más elaborada y hablada posible. Un buen líder de un equipo no funciona como un dictador sino como un guía que propone una forma de hacer las cosas pero que está dispuesto a ajustarla según las observaciones de los otros miembros.

Generá un buen clima laboral
Si el ambiente de trabajo es áspero, el nivel de productividad baja de manera considerable.  Por eso, es necesario que pongas un esfuerzo extra en generar una buena relación entre todos los miembros del equipo y un clima relajado. Armá actividades por fuera del horario laboral con el objetivo de divertirse, proponé no hablar de trabajo durante la hora de almuerzo, sé flexible con los pedidos que no repercutan negativamente en el proyecto. Interesate por cómo se siente cada uno de los miembros, cuáles son sus inquietudes, cuáles sus molestias y, sobre todo, cuáles son sus objetivos. Si está al alcance de tu mano, hacé que se sientan cómodos y ayudalos a cumplir con sus propósitos. Te aseguramos que un equipo conforme, contenido y contento es un equipo que rinde bien.

Fomentá la capacitación
El crecimiento profesional es uno de los objetivos más populares entre quienes buscan trabajo, por eso, fomentar la capacitación es un gancho para que las personas se interesen en trabajar en tu proyecto. Además, la empresa sale ganando porque una persona capacitada es una persona que puede aportar nuevas herramientas para ayudar al crecimiento. Promové que acudan a seminarios de actualizaciones sobre su trabajo, a charlas donde puedan aprender algo nuevo y luego hacé que socialicen con el resto de los miembros los conocimientos adquiridos.

El desarrollo de tu emprendimiento depende de la capacidad de tu equipo de trabajo y de las relaciones interpersonales que se generen entre ellos. Disfrutar de trabajar, capacitarse para hacerlo cada vez mejor y pasarla bien con quienes lo hacés, genera que todos tiren para el mismo lado. Esa es, sin dudas, la clave del éxito de cualquier proyecto.

 

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