Buenas prácticas para aumentar la productividad de tu startup

¡Seguí estos consejos y elevá al máximo la productividad de tu startup!

¿Qué es el éxito? Muchos lo asociarán con el cumplimiento de objetivos o con la satisfacción de los clientes. Otros con los ingresos. Otros con el simple hecho de hacer lo que a uno le apasiona y sentirse realizado. En nuestra opinión, el éxito tiene un poquito de todo esto. En fin, no nos vamos a meter en este debate (quedará para otra ocasión). Los prácticas que te vamos a presentar a continuación no necesariamente te ayudarán a ser “exitoso”, sí mucho más productivo. La clave: ¡Ser un buen líder!

 

Innová, innová, innová…

No se trata necesariamente de ofrecer algo que no haya sido inventado. Si no tuviste lo oportunidad de ser “el primero”, aún estás tiempo de ser “el distinto” o “el mejor”. Elevá la vara. Rompé esquemas. Tomá riesgos. Pensá en el cliente ¡Eso es innovación! ¿Hay una fórmula para ser “innvador”? Nosotros no lo creemos…

Pero la innovación no es tal sin su “mano derecha”: las nuevas tecnologías. Resulta casi imposible concebir una idea sin la otra ¿Por qué decimos esto? 1. Somos contemporáneos a la “era digital”. 2. Las oportunidades que brinda la tecnología simplifican procesos y abren nuevas puertas. “Hecerte amigo” de ella resulta casi una obligación.

 

Animate a tomar riesgos

Marcos Galperín, fundador de MercadoLibre, alguna vez lanzó: “Si no tomás riesgos, no estás haciendo nada nuevo” ¿Galperín nos está diciendo que nos “tiremos a la pileta” y pongamos la empresa en peligro? ¡Nada de eso! Te lo explicamos con un ejemplo: si navegás en una tormenta y no tomás los recaudos necesarios, en algún momento te va a ir muy mal. El antídoto: una buena planificación.

Si sos meticuloso, estudioso del mercado y de tus competidores y tenés la “mira” puesta en la satisfacción y buena experiencia de tus clientes, siempre vas a estar un pasito más adelante. No podés evitar el riesgo, pero sí “controlarlo”.

 

Capacitá -y motivá- a los tuyos

El capitán necesita tanto a sus tripulantes como ellos a él. Si bien podés ser vos que el que toma las decisiones más importantes, no estás solo en este barco: ¡No hay mejor capital que un buen equipo de trabajo! Y redoblamos aún más la apuesta: no hay nada más poderoso que un buen equipo de trabajo que, además, está capacitado y motivado. En parte, construirlo depende de vos…

Confiá a muerte en tu equipo -y hacéselo saber-. Escuchá sus necesidades y dales voz para que aporten sus propias ideas. Delegá autoridad de forma clara y sin dejar dudas y, lo más importante de todo, promové la cultura del aprendizaje constante ¿Se puede aprender a ser un buen líder? Descubrilo vos mismo en esta nota.

 

Pensá siempre a largo plazo

Por más pequeño que seas, nunca dejes de pensar en grande. Nos remitimos a otra gran frase, en este caso de Martín Migoya, fundador de la empresa tecnológica Globant: “Tenés que ser global. Apuntale a un mercado que sea por lo menos de 40 mil millones de dólares”. Tu producto, tu estrategia, tu capacitación y tus aspiraciones tienen que mirar muchísimo más allá del próximo metro ¡Que tu fin último sea cambiar el mundo!

Al fin y al cabo, ¿Qué mayor motivación que apuntar a un producto grande, una empresa grande, un mercado grande y un volumen de clientes grande? No hay mejor motor que, justamente, pensar en grande. Tu misión: transmitirle esta misma motivación a tu equipo. Si ese mensaje llega, serás invencible.

 

¿Ingresar en nuevos mercados? Asegurate de estar en el momento correcto

El gran paso hacia la internacionalización es tan riesgoso como potencialmente beneficioso: más mercados, más clientes alrededor del mundo, más ingresos, y así podríamos seguir. Pero como todo riesgo, este no es tal si estás realmente preparado: “¿Muchachos, estamos listos para empezar exportar?”. Te dejamos algunas de preguntas que inevitablemente te vas a tener que hacer:

  1. ¿Tenés un producto bueno, de calidad y además rentable para ser vendido en el exterior?
  2. ¿Vos y tu equipo, están capacitados para redoblar esfuerzos en costos y producción?
  3. ¿Realizaste un estudio de mercado para determinar cual es, valga la redundancia, el mejor mercado para arrancar?
  4. ¿Conocés ese mercado como la palma de tu mano?

¡Nunca dejes de capacitarte! Por suerte, podés empezar por esta nota.

 

Manos a la obra y… ¡A cambiar el mundo!

 

Autor: Nicolas Scannone

(Twitter: @nicoscannone)

 

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